Sudáfrica será hoy, por primera vez en la historia, anfitrión del Mundial de Fútbol. La pregunta es: ¿Qué significa para este país abrirle las puertas al mundo?
El pueblo sudafricano celebra hoy, ante las miradas de todo el mundo, sus primeros 20 años de libertad e igualdad después de sufrir por más de 400 años los estragos de la colonización. Nelson Mandela fue liberado en febrero de 1990 y, en junio de 1991, el régimen de apartheid fue abolido por el Gobierno de Frederik de Klerk.
“El Mundial-2010 es más que un simple torneo deportivo. Simboliza el poder que tiene el fútbol para unir a la gente, sin importar su idioma, color y sus creencias políticas o religiosas”, dijo Mandela en un mensaje dirigido a la FIFA, y me atrevo a decir, a todo un mundo, que cada día más levanta barreras xenofóbicas. El fútbol es un factor de integración, una fiesta, diría mi padre, donde no importa nada más que disfrutar de buen fútbol. Las calles de Soweto, de Pretoria, y de todas las ciudades abordadas de turistas del mundo, son el claro ejemplo de esta unión que trasciende fronteras.
Nelson Mandela le habla a todo un mundo a través de su presencia carismática, como le habló a todo un pueblo desde el palco del Soccer City, en ese momento llamado FBN, en el primer discurso multitudinario de Mandela después de su liberación en 1990.En el mismo lugar, comienza la fiesta y se espera encontrar a unos de los máximos líderes espirituales y humanos del siglo XX, como aseguró su nieta los últimos días.
Hoy Sudáfrica jugará su 3° mundial. Los primeros 7 mundiales no los jugó, ya que aún no estaba constituido como un Estado soberano, sino que formaba parte de la Commonwealth. El 31 de Mayo de 1961 se declaró la República de Sudáfrica. Al igual que la historia del país, la del seleccionado sudafricano ha sido muy afectada por el sistema de Apartheid. La segregación racial imperante fue ampliamente cuestionada por el mundo y el fútbol no estuvo ajeno a ello. Hubo varios intentos para que la federación sudafricana fuera suspendida por la FIFA (reglamento de la FIFA), debido a que la constitución de este país prohibía la formación de equipos mixtos y así sufrió un boicot por los demás países. Sudáfrica fue suspendida para participar en torneos de FIFA en 1966, pero después de los violentos incidentes de Soweto, en 1976 (ilustrados en la película Grita Libertad del director Richard Attenborough en 1987, Gran Bretaña,), finalmente fue expulsada, por lo que no jugaría por los próximos 16 años. Así quedó fuera de la copa del mundo por 7 oportunidades más. En 1994 el seleccionado sudafricano no clasificó y finalmente, en 1998, participó de su primer Mundial. Participó del Mundial 2002 y estuvo a punto de pasar a la segunda ronda, pero la diferencia de goles marcados a favor de Paraguay lo impidió.
Pero Sudáfrica ya ganó este Mundial. Su misión era mostrarle al mundo que podía ser la sede para la Copa del Mundo. Su misión era mostrarse a sí mismo que podía, que podía soñar grande y cumplir ese sueño. Cuando ganó la postulación para ser anfitrión de unos de los eventos más importantes del mundo a nivel deportivo, cultural y social, todos los demás países pusieron en tela de juicio sí esto sería posible, sí conseguirían organizar semejante torneo con todo lo que esto implica. Y a pesar de las críticas de desorganización que se escucharon en los meses pasados, hoy el inicio del Mundial es un hecho.
Sudáfrica, como cualquier sede de la Copa del Mundo está hoy pintada con casi todas las banderas del mundo, pero en sí, el “arcoíris del mundo”, como también se lo conoce a este país, es hogar de un pueblo multirracial. Es conocido por su diversidad de culturas, idiomas y creencias religiosas en donde se hablan once idiomas y el 79,5% de la población sudafricana es de piel oscura y tiene las mayores comunidades de habitantes caucásicos, indios y multirraciales del continente. En él se han vivido grandes problemas raciales, como fue el Apartheid en el siglo XX.
Sonaran las vuvuzelas, esas ruidosas cornetas de plástico que nadie conocía, que forman parte del folclore futbolístico del fútbol local sudafricano, dándole la bienvenida a nuevo cambio de página en la historia sudafricana y esperemos también en la historia de todo un continente olvidado. Que los ojos de todo un mundo no miren sólo de buen fútbol, sino que miren los cambios que se pueden lograr con una lucha más humana y así poder algún día celebrar una África humanizada.
Etiquetas: Apartheid, Copa del Mundo, Grita Libertad, Mundial, Nelson Mandela, Reglamento de la FIFA, Sudáfrica


junio 16, 2010 a las 8:30 pm |
Nota: 9 (nueve)
Buen trabajo de investigación y bien el estilo con sello personal.
Ojo con la palabra “arco iris” (se escribe separada y sin acento).