Jorge llegó a Buenos Aires por primera vez hace 8 años y nunca más se separó de la ciudad. “Acá hay algo distinto.”
Como Silvia Tomasa Rivera narra en su poema “La ciudad”: “En la ciudad sólo viven/ los que tienen valor/ para no regresar/ a morderse los sueños/ en el mar” como miles de personas del interior del país llegan todos los días a la Ciudad de Buenos Aires. Vienen a probar suerte, otros vienen de paso y se quedan. Es que la ciudad atrapa, las luces llaman y un mundo de posibilidades se abre a sus pies.

Jorge Janco retratando Obras Sanitarias foto: Joaquina Laffaye
Jorge Janco sentado en una esquina porteña dibuja mientras delante de él la gente camina deprisa y las bocinas de los autos convierten el medio día de la city porteña en un infierno. El es uno de esos miles de interinos que llegaron y se quedaron. Este jujeño de 43 años llegó a Buenos Aires en el 2001 acompañando a su mujer Edith y a su hija menor, Lucía, que debía hacerse un tratamiento de salud. Este se prolongó y tuvieron que ingeniárselas. “Para subsistir empecé a dibujar unas postales de las esquinas porteñas y a venderlas en la calle.” Nunca se imagino que aquello que se había desatado en aquel momento lo convertiría en un reconocido artista de una de las mejores galerías de arte de la calle Arroyo, la galeria Holz. Su familia volvió al norte, él se quedó.
Con su tablero y paciencia recorre la ciudad buscando una esquina para dibujar. Se lo puede encontrar tanto en las calles porteñas como en las de su San Salvador de Jujuy natal donde toma mate con su familia. Jorge es padre de tres hijos a los que no ve mucho, “cada 2 o 3 meses vuelvo a Buenos Aires para hacer trabajos que me encargan, asíque estoy la mitad del año acá y la otra mitad en casa.” Como muchos otros que se ausentan del hogar, a Jorge se le llenan de luz los ojos cuando habla de sus hijos, “me contaron que están bien y que la mayor ya dibuja mejor que yo, hay que verlo” admite y se ríe.
En la vorágine de la ciudad en donde el tiempo va demasiado deprisa, Jorge conserva su propio ritmo. Habla pausado y detiene su labor cuando alguien se le acerca. Muchos de estos personajes de la calle pasan desapercibidos por los transeúntes apurados, pero a Jorge lo descubrieron mientras el dibujaba. “Desde que llegué se desató algo increíble, todo se nos fue dando.” Relata el artista en tercera persona asumiendo su suerte como una gracia familiar.
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De tez morena y rasgos cuyanos Jorge tiene alma de golondrina. Cuando quiso estudiar Arquitectura también tuvo que irse de casa. Viajaba a Córdoba donde cursaba en la semana y los fines de semana hacia changuitas para mandarle plata a su familia. Faltándole pocas materias, dejó de estudiar porque empezó a “trabajar a full” diseñando locales y objetos. “Ya nos iba muy bien y todos nos conocían, pero nos tuvimos que venir pa’ la ciudad por La Lucia, y de nuevo empezar desde cero a pensar que se podía hacer porque no conocíamos a nadie.” Hoy Jorge trabaja para reconocidos empresarios y extranjeros que buscan llevarse un recuerdo distinto de Buenos Aires. Para ello él necesita vivir en la ciudad, dejando un hogar sin padre, un pueblo sin artistas. Añora volver a la tranquilidad de Jujuy, pero las posibilidades que encuentra en la ciudad sabe que no las tendrá nunca allá.
Como lo vi
En el 2005 leí en una revista una entrevista a Jorge Janco y quedé impactada con sus dibujos. Como yo estudio arte busque por cielo y tierra contactarlo ya que me había gustado mucho su estilo y técnica, lo que el llama el “vibracionismo” porque capta las vibraciones de los lugares y las cosas. Olvidado en mi cabeza, después de 2 años me lo crucé en la calle mientras el dibujaba. Lo reconocí y no pude evitar acercarme y demostrarle mi admiración por su obra e intercambiar algunas palabras como para no volver a perderlo. Desde ese día me lo volví a cruzar unas 3 veces más y entablamos una suerte de amistad en donde el me cuenta de su vida y escucha de mis sueños de artista.
septiembre 10, 2009 a las 5:14 pm |
Hola, Joaquina.
Muy lindo perfil, un buen artista y sus contradicciones.
Bien las fotos y los enlaces.
Redacción, uso de la lengua:
Hay varios errores en puntuación. Si bien no son graves, deslucen un poquito el perfil
¿Por qué usaste el adjetivo “interinos” para los que vienen del interior? Aun cuando sea correcto (a que revisar el DRAE), no es un uso habitual entre nosotros, por lo menos.
Cuidado con la mezcla de estilos directo e indirecto:
Jorge es padre de tres hijos a los que no ve mucho, “cada 2 o 3 meses vuelvo a Buenos Aires para hacer trabajos que me encargan, asíque estoy la mitad del año acá y la otra mitad en casa.” (así que)
Tp aprobado.
Saludos, marita